50 libros en un año

Comenzaba el año 2017 y yo estaba inmerso en componer mis propósitos. Junto a los propósitos intangibles de ser feliz, cuidar de los amigos y la familia, y algunos ambiciosos en cuanto a lo profesional, había uno que me atraía especialmente: conseguir leer 50 libros en un año.

Muchos de mis conocidos y allegados me advertían de la locura y del fracaso casi seguro de este propósito. Yo, en cambio, me veía capacitado y contaba con algunos “trucos” para conseguirlo: leer varios libros a la vez para no saturarme y dar un descanso a la cabeza de vez en cuando; y alternar libros de poesía o alguna novela gráfica o cómic que siempre quise leer.

Comencé el año muy motivado y enseguida llegué a los cinco y a los diez, e incluso calculando a 4-5 libros por mes, me adelantaba a esa previsión. Sin embargo, los meses de verano, con el trabajo, los estudios y las fiestas de los pueblos, “san fermines” y demás actos y compromisos lúdicos supusieron un parón notable.

Reanudando el ritmo de lectura con el otoño, la media de lecturas por mes para conseguir el objetivo había aumentado. Lo que unido a la escasez de mi tiempo por las distintas actividades a las que me había comprometido hacían que el reto fuera aún mayor y adquiriera tintes épicos, o quizá así lo veía yo en mi cabeza, seca de leer tantas novelas de caballería como aquel hidalgo de la mancha.

Todas estas dificultades fueron salvadas sacrificando horas de sueño y aprovechando todos los ratos posibles para la lectura. Con un mes de diciembre especialmente lector, con casi 11 libros (digo casi porque algunos de estos ya los había empezado el mes anterior), conseguí llegar al objetivo el día anterior a que el plazo espirase.

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Ha sido un viaje precioso, en el que he podido viajar en el tiempo y el espacio, recorriendo épocas tan antiguas como la Roma de la república o el pasado reciente como el periodo de la postguerra mundial o la guerra de los Balcanes, así como países exóticos como la Cuba de Zoé Valdés, el Japón de Murakami o el Nueva York que visitó Lorca.

No sólo han sido los viajes lo que han dejado en mí los libros, sino también los momentos que me han acompañado mientras los leía o los sitios que he visitado, las personas que me lo han recomendado o las historias que estos habían vivido mientras lo leían, en forma de breves comentarios de primera mano, o en forma de posible historia reconstruida a partir de los “marcapáginas” que el libro traía.

También los libros nos traen enseñanzas de la vida a través de sus personajes, o directamente de lo que nos muestran. Estas siempre van a estar ahí, pero depende del lector saber aprovecharlas e incorporarlas a su bagaje tanto cultural como social y personal.

He tenido suerte y todos los libros que he leído han sido buenos, no ha habido momentos en los que desearía no haber empezado a leerlos o dejarlos en ese momento. Podría recomendarlos todos, pero ante la imposibilidad de hacerlo, y con el afán de que al menos, alguno de ellos os llegue y decidáis lanzaros a explorarlo, me decanto por haceros mi TOP 5. El orden es aleatorio y no destaco a ninguno por encima de los otros, simplemente estos son los que vienen primero a mi memoria.

  1. Africanus: El Hijo del cónsul. Santiago Posteguillo.

Es el primero de la trilogía que Santiago Posteguillo realiza para hablar de la vida de Publico Cornelo Scipion, más conocido como Scipión “el africano”. Un libro basado en la historia que adopta la forma de novela y ficciona partes de la historia para acercarnos los combates, luchas internas y momentos buenos y malos de este gran personaje en la historia de Roma. El libro incluye además una amplia bibliografía y los planos para ver el desarrollo de las batallas. Elijo este y no otro de la trilogía porque es el que sorprende, en los otros ya sabes lo que vas a encontrar.

  1. El anarquista que se llamaba como yo. Pablo Martín Sánchez.

Una excepcional biografía de Pablo Martín Sánchez sobre su tocayo el anarquista. Una vida peculiar de un personaje distinto narrado alternando momentos de su niñez y juventud y de su vida en la madurez. Todo esto ambientado en la dictadura (o dictablanda como suelen llamar los libros de historia) de Primo de Rivera y el desarrollo del movimiento anarquista en el exilio.

  1. Los besos en el Pan. Almudena Grandes.

Un drama social en el que nos habla de cómo afectó y afecta la crisis a una serie de familias de Madrid. Familias que se relacionan y que a lo largo de la novela van mostrando sus lazos de unión y con el que la autora hace un excelso relato del comportamiento humano y de las relaciones que entretejemos las personas cada día.

  1. Toda la poesía. Luis Eduardo Aute.

En esta antología poética del autor filipino aunque asentado en España se recorren sus mejores versos y reflexiones, por lo menos para la editorial que lo ha redactado. Lo que nos queda es un hueco de preguntas y unos poemas bellísimos con los que el Aute nos enseña a amar y a dudar de todo, incluso de la composición de las palabras y su utilización en según qué aspectos.

  1. Nos vemos allá arriba. Pierre Lemaitre.

Se trata de una novela ambientada a finales de la primera guerra mundial y el periodo de entreguerras. En esta dos amigos nos enseñan el drama y los traumas que acompañan a los combatientes en la guerra y después de esta. Una novela sincera y directa que nos hace identificarnos con los personajes y volvernos pacifistas.

Con esta recomendación mi viaje ha terminado. Para este año he bajado el nivel de exigencia en cuanto a la cantidad de libros, pero quiero aprovechar a leer libros más extensos que dejé apartados para un tiempo más apropiado.

Me gustaría recomendar la lectura de otro tipo de libros, como cómic, teatro y poesía, saborearlos y darle al paladar distintos sabores para que no se acostumbre y hacer nuestra dieta más variada.

Termino con un par de citas. La primera la leí en un artículo y no me acuerdo del autor, espero que me la ceda y sepa perdonar a mi memoria, y decía que ya no es revolucionario salir un viernes o un sábado por la noche hasta las tantas, sino que ahora, lo más revolucionario era quedarse en casa leyendo Madame Bovari; aunque supongo que servirá cualquier libro. Y por último, cito a mi abuela, que en medio de esta vorágine de lecturas me dijo, “tranquilo, que la cultura nadie os la quita”.

Aquí os dejo la lista completa de títulos:

  1. El delta de Venus. Anais Nin.
  2. De Cicerón a Obama: el arte de comunicar con eficacia. Beatriz Dueñas, Eduardo Fernández, Daniel Vela.
  3. Fe Ciega. Irene X.
  4. Africanus: El hijo del cónsul. Santiago Posteguillo.
  5. El anarquista que se llamaba como yo. Pablo Martín Sánchez.
  6. El mito de Sísifo. Albert Camus.
  7. Stegan Zweig.
  8. El guardián invisible. Dolores Redondo.
  9. Violetas de Marzo. Philip Kerr.
  10. Pálido Criminal. Philip Kerr.
  11. Jorge Luis Borges.
  12. Martín Zarza (Tomo II). Miguel García.
  13. Art Spiegelman.
  14. Las legiones malditas. Santiago Posteguillo.
  15. De qué hablo cuando hablo de escribir. Haruki Murakami.
  16. La cámara de los balones.
  17. Diego Simeone.
  18. Soldados de Salamina. Javier Cercas.
  19. Bella y oscura. Rosa Montero.
  20. La educación de la libertad. Marc Fumaroli.
  21. Un regalo que no esperas. Daniel Glattauer.
  22. Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones. Bukowski.
  23. Sentido y sensibilidad. Jane Austen.
  24. Bukowski.
  25. Carta de una desconocida y Leporella. Stefan Zweig.
  26. Territorio comanche. Arturo Pérez-Reverte.
  27. Con un pájaro de menos. Carlos Salem.
  28. Martín Zarza (Tomo III). Miguel García.
  29. Vender de Cine. Miguel Iribertegui Iriguibel.
  30. Legado en los huesos. Dolores Redondo.
  31. La nada cotidiana. Zoé Valdés.
  32. Hombres sin mujeres. Haruki Murakami.
  33. Los besos en el pan. Almudena Grandes.
  34. El reino del dragón de oro. Isabel Allende.
  35. Ofrenda a la tormenta. Dolores Redondo.
  36. El bosque de los pigmeos. Isabel Allende.
  37. Viaje al fin de la noche. Celine.
  38. La traición de Roma. Santiago Posteguillo.
  39. Poeta en Nueva York. Federico García Lorca.
  40. El amor, las mujeres y la vida. Mario Benedetti.
  41. Nos vemos allá arriba. Pierre Lemaitre.
  42. Bukowski.
  43. Miguel Hernández (antología).
  44. Réquiem alemán. Philip Kerr.
  45. Mi chica revolucionario. Diego Ojeda.
  46. El otro futbol. Miguel Delibes.
  47. El sabueso de los Baskerville. Arthur Conan Doyle.
  48. 84, Charing Cross Road. Helene Hanff
  49. Cuando fui mortal. Javier Marías.
  50. Toda la poesía. Luis Eduardo Aute.
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